Increible pero real... una siempre lo ve en las novelas y piensa que son cosas que nunca pasan en la vida real. Pero a mi me tocó...
Con Lucas viajábamos mucho a Corrientes, a la casa del hermano (biológico). Hermano el cual se reencontró después de 27 años. Claro, tenían unan muy buena relación pero, a mi parecer nunca existió el "código" que tienen los hermanos normalmente.
Lo conocimos en Misiones, junto a su mamá biológica y su otro hermano menor, luego viajamos a Corrientes a la casa y el aire se sentía raro.
Uno se da cuenta, sobre todo, creo yo, el instinto femenino hace que a veces sintamos que las cosas son raras. Raras en qué sentido? se preguntarán, bueno, cuando digo raras, quiero decir, tal vez, desubicadas... cosas que a una no se le pasan por la cabeza pensar, comenzaron a haber miradas, sonrisas (algo extrañas), pasar un mate y rozar mi mano, tomaba sol y abría los ojos y lo veía parado mirandome. Ahora entienden cuando digo que las cosas eran "raras"? Empecé a darme cuenta que no me miraba tan solo como su cuñada.
Claro, en su momento, no dije nada porque podía estar equivocada, volvimos y cuando regresamos, empezaron los sms, hasta que al fin de cuentas me terminó diciendo lo que le pasaba conmigo.
Regresamos a Corrientes, yo con mi mejor cara de poker. No le había contado nada a Lucas ya que la relación entre ellos recién había comenzado y era buena, sinceramente no quería arruinarla.
Al llegar me saludó muy cordialmente. Los días fueron pasando, jugábamos mucho al T.E.G., a las cartas y allí era donde la cosa se ponía fulera, al menos para mi. Generalmente uno llega a una casa y no sé por qué siempre nos sentamos en el mismo lugar, bueno yo siempre me sentaba de un lado de la mesa, Lucas en la cabecera y mi cuñado en frente mío.
Un día jugando a las cartas, mi cara se transformó, no porque había perdido o ganado, sino porque por debajo de la mesa, mi cuñado (en aquel momento) empezó a acariciar mi pierna con su pie. Sí, como leyeron, casi me muero, no entendía nada, ya la cosa se estaba poniendo mal, muy mal. Yo no sabía qué hacer, si pararme e irme, cosa q hubiera quedado extraña, o seguir jugando como si nada sucediera, que, lamentablemente, fue lo que tuve que hacer. Intentaba sacar mis piernas a toda costa, me sentaba tipo indio arriba de la silla o las corría para trás, pero generalmente él siempre encontraba alguna forma de tocarlas, y sino me pasaba un mate y me agarraba, muy sutilmente, la mano.
Eso no terminó ahí, una vez me había terminado de bañar y me habia ido a la habitación a cambiarme, cerré la puerta y lo hice. De repente me golpearon la puerta, yo pregunté quién era, y me dijo "yo". Sinceramente pensé que era Lucas y fue por eso que dije "pasá". Afortunadamente me había puesto todo, solo me faltaba abrocharme el jean, casi me muero cuando vi que no era Lucas, sino mi cuñado. El cual entró diciendo "ah bueno, recién bañadita". Imaginen mi cara. Sacó algo del placard (porque estábamos durmiendo en su habitación y cualquier excusa era buena para entrar cuando yo estaba sola en ella, siempre tenía que sacar algo) Así fue como me paré en la puerta y le pedí por favor que se vaya así me terminaba de cambiar, y se fue, pero no sin antes encajarme un flor de beso. Quedé paralizada!
Más de una vez le he pedido que la termine, que éramos cuñados, que estaba el propio hermano ahí, el cual había conocido hacía poco, que era muy desubicado, etc., etc. cosas que cualquiera diría en esa situación.
Aún así, más allá de mis reiterados pedidos, no cesaron sus "caricias" por debajo de la mesa.
Bueno tarde o temprano Lucas se tenía que enterar, fue más tarde que temprano, cuando me separé, le conté... Ojo! no por mala mina, sino porque sucedieron algunas cosas y bueno se lo tenía que decir.
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