Ellos se amaban realmente pero iban sucediendo problemas tras problemas. Esta MUJER, no porque le gustara sufrir, soportaba muchas cosas, tenía mucha paciencia; él sin embargo esto nunca lo vio, nunca lo valoró.
Ella tenía una hija, la cual, al igual que su madre, se había enamorado mucho de él, pero esto tampoco lo vio.
Entre idas y vueltas la paciencia de ella iba disminuyendo, el amor a pesar de seguir, ya no era tan esencial porque como se dice normalmente, no basta con que uno diga “te amo”, también hay que demostrarlo, y eso no sucedía, la MUJER siempre que podía y que él LA DEJABA le hacía ver todo el amor que le tenía.
Y así sucedían las cosas…
Pero un día la MUJER se cansó, el amor no terminó, pero ya no bastaba con que ella le dijera tantas veces el amor que le tenía, ya no bastaba con que ella intente una y otra vez que él se apoye y confíe.
Fue así como el cuento…, este cuento, a diferencia de los demás no terminó con un final feliz.
A pesar de todo el amor que había, ella se cansó de esperar un poco de retribución del mismo y valoración. Fue así como sola aprendió a amarse y a valorarse.
A partir de ese día ella se prometió no volver a sufrir ni a derramar una sola lágrima por NADIE, ni siquiera por el que ella creía era EL AMOR DE SU VIDA.
FIN
26/06/2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario